domingo, 29 de marzo de 2009

Otro cuento...

Tuve un cuento que no vendí,
reconozco que lo perdí adrede,
reconozco que no es muy mío,
pero englobé mis sentidos.

Cada ángel llenó un poco,
cada estrella situó su frase,
cada amigo un párrafo tonto,
y acabé entendiendo que no era mío.

Pero siempre existe una que corona,
siempre la mirada perdida,
y caía inexcusablemente en cada hoja,
y retrocedí a mi página favorita.

No me culpen por leerla siempre.
Díganme qué hacer si no la escribí,
pero el tintero no se llena de hojas blancas,
así que me propongo a escribirla.