martes, 6 de mayo de 2008

HABLANDO DE VOLVER A LOS 17


Volver a los 17
Hablando de volver a los 17,
hablando de creer lo que me cuentes,
hablando del volver al mal vino,
hablando de ser de nuevo niños.

Conversando de nuestras ideas perdidas,
dialogando de las heridas viejas,
sabiendo que ese amor: ya no va,
asumiendo que no es tiempo de recordar.

Buscando caminos retorcidos,
con los años crecidos y preciosos,
con marcas como un coro de arrugas,
donde me apuras al desalojo.

Pero, aun así volveré a los 17,
aunque nunca me gustó el ser joven
aunque me digas ya crece,
es sólo tener la mente "open".

Por que el tiempo suele ser olvidar,
lo bueno, lo malo: lo vivido.
Pero hay un respiro, un recordar,
donde lo simple es el alivio.

Por que pienso vivir siempre así,
con un sabor a coñac, con sabor a papá
porque te pienso amar siempre aquí,
porque sé que no estarás acá.

Volver a los juegos de martes,
a los vinos de los santos viernes,
convencerte para que me dejes amarte,
y coquetearte si me mientes.

Volver a la edad donde no importaba la edad,
volver a lugar donde los amigos ya no están.
Y regresar de nuevo a mi realidad.
Pero, tener siempre la llave del "viene y se va".

Canasda…

Pobre niño de zapatillas



El pobre niño de zapatillas,
que tiene en su cerebro tatuado tu nombre,
el que no puedes evitar que siempre te mencione,
el que a tu amor se ha condenado.

El que suspira besarte al atardecer,
el que cada vez que te ve calla,
pero desea besarte en las mañanas,
el que sueña perderse en tu mirada.

El que le reza a tus ojos santos,
y cuando despierta duerme al corazón,
y al alba aúlla el alma en un canto,
y empieza a vivir la vida eterna.

Y ella tan blanca como la luna llena,
tan llena de cariños no realmente entregados,
y su suspiro nunca antes conquistado.
La musa que siempre vive soñando.

Muy bien sabes que escribo para ti,
que siempre bailamos dentro de nuestros sueños,
tan dueños de nuestros destinos,
y tan desacertados son nuestros guerreros.

Yo sólo espero una luz en tu ventana,
volver a los 17, cantarte una serenata,
el que tú me admires, ames y quieras,
todo eso que podríamos hacerlo los dos mañana.