
Este póstumo reconocimiento a tu ingenuidad y cariño sin par
ha venido naufragando en el mar del después y del hablar por hablar...
Hoy, he venido postrado de sentimientos a ovacionar tu valentía e insensatez:
por interesarte en este flaco, loco y vació ser de la inmadurez.
Te hablo como le hablo a los locos, que sabes bien que los admiro,
te hablo con el corazón flojo, los brazos flácidos, pero sin el pelo caído,
vengo a ofrecerte mi veneración como siempre sin escudos ni armas de mano,
vengo a que me cierres la puerta como Pedro lo hará en su tiempo. Carajo!
Deleitoso a tus insignificantes derroches de que no quieres saber mas de mí
delirante y con sentido vengo a ofrecerte lo peor de mí,
mis versos, mi amor, mis besos, mi canto, mis gestos y vicios
mis rezos, mi calor, mi creo en yo y mis sacadas de quicios.
A ti te escribo de este modo tan delicado y tan falto de lágrimas,
te escribo parado y de frente mirando a los niños del ayer,
espantando a vecinos que nunca hubieron diciéndoles que acá... "nay na que ver"
esperando lo que venga, pero ésto.. no lo dejo pa' la llegada de las golondrinas.
En pocas palabras gracias por poner en la mesa el amor nuestro de cada día,
por los cuidados y las críticas, por las rosas con espinas,
por no quemarte las manos en la cocina, por lavarme el alma en el baño,
por saber que lloro una vez al año, por no decirme... que te he hecho daño.
Gracias,
Canasda...

1 comentario:
Qué emotiva que es tu prosa de agradecimiento, me has hecho recordar algo que leí hace unos dias, va masomenos así- "Si quieres que alguién te oiga con el corazón, háblale con los ojos". Me apropie de el, porque sé lo díficil que es aveces, el poder demostrarle nuestros sentimientos a la persona que amamos. Cuando debería ser todo lo contrario, cosas que nos trae consigo el miedo y la inseguridad. ¿Nos seguimos leyendo?
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