Una vez soñé que yo vivía; pero desperté de tus sueños tan absurdos.
Porque la sola sensación de mostrarte sentimiento alguno,
hacía contradecir todas mis ideas.
Pero aún así, soñé tal barbaridad o viví tal brutalidad.
Por qué no sólo el río es río y le dejamos de poner tantas atribuciones.
Y el viento es viento y le dejamos de poner tantas esperanzas...
Bueno, son cosas que la gente no debería pensar, puesto que va contra los buenos hábitos de vivir.
Si tan sólo no hubiese soñado estar vivo...
hubiese deseados ser lo que soy.
Y no sufriría el no estar si ti.
jueves, 20 de marzo de 2008
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