Yo creí ver dos grandes ojos en una copa,
pensé sin cesar que eran las huellas de tu vida,
empapadas de licor las que te dejan sola,
con tus ojos y el licor creí tontamente curar mis heridas.
Eras tan bella en todos los idiomas,
tan muda, tan viva, tan pura que yo sentía extrañarte aún viéndote.
Y hablándote entre puntos y comas
y me prohibiste el simple extrañarte…
Crees encontrar en tu ventana la salida,
encontrar la cálida esperanza que te dé paz,
encontrar en el roció la vida sin final,
y al final encontrar las excusas de un “jamás”…
No somos desconocidos ni sigues siendo mía,
no somos estorbos en las carreras,
no nos olvidamos de que tuvimos una vida,
sólo nos cobija la diaria faena… de no estar, de no pensar…
Yo quiero… ¡NO!, temo querer algo para mí,
que me juzgues por pensar en mí,
por no pensar siempre en ti.
Amores desvanecidos por pensarnos como personas…
los dos vencidos sin: “te perdono, ¿me perdonas?”
Canasda..
jueves, 5 de junio de 2008
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