Desvanece el olor a vainilla, el auto sólo nos dejó su humareda y los tosidos, y hasta las novias dudan hasta el ultimo minutos antes de dejar de ser.
La casa ya no respira olor de postre años atrás, la hiel y la miel se han hecho amistades comunes, el destapar ollas sólo atraen a los espejos de smoking y ternos.
Pero, que risa se acerca tan indecente, tan atrevida tan fuera de lugar, tan alba de los madrugadores, tan clara para los críticos y auditores tan miserable para los bohemios de a pie.
Que te ha dicho que la alegría alegra el alma, que nace pariendo desordenes, sólo la idea de ser una idea clara decapita a las realidades huecas.
Pero es verdad las buenas nuevas se han hecho llanto de los que no hablan, no nuestro idioma, de los que ya estaban jodidos a fin de cuenta no opinan y no son patria.
A donde van nuestros pasos callados por conveniencia, donde se reducen los rebasos de riquezas que nunca rebasan. A donde nos llevan tus gordos pasos.
viernes, 13 de junio de 2008
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